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De Interestelar a Batman: Cómo La Odisea representa el pasado y futuro de Nolan

De muchas maneras, La Odisea es la película que el director pasó la vida preparándose para hacer

Omelete
5 min de lectura
16.07.2026, a las 19H30.
La Odisea Christopher Nolan Crítica

Créditos da imagem: Universal Pictures

Es muy fácil decir que Christopher Nolan se estuvo preparando para adaptar La Odisea durante toda su carrera. La naturaleza axiomática de ese argumento, sin embargo, no lo invalida. El poema de Homero es tan fundamental para la historia occidental de las narrativas que su influencia se presenta en distintos grados en incontables obras, y no es diferente con la filmografía del director de El caballero de la noche El origen. Directa o indirectamente, vemos La Odisea en varios de sus trabajos.

La principal característica del canto de Homero que infecta la carrera de Nolan, claro, es la estructura cronológica no lineal. De Memento Oppenheimer, Nolan salta frecuentemente en el tiempo cuando escribe sus guiones. Empezamos por el final en El origen; hay distintos ritmos temporales en cada uno de los tres capítulos de DunkerqueInterestelar estira, dobla y perfora la cuarta dimensión durante el viaje a otra galaxia. Y así sigue. Homero narra el viaje de Odiseo de la misma manera, y es claro que Nolan mantuvo ese elemento en la película.

Pero no se queda ahí. Podemos hablar de la amnesia de Odiseo para compararlo con el personaje de Guy Pearce en, bueno, Memento. Podemos usar el carácter atormentado del protagonista del poema como referencia para los hombres complicados de Nolan, desde el ladrón de sueños Cobb interpretado por Leonardo DiCaprio hasta el propio Bruce Wayne de Christian Bale. ¿Y qué decir de la idea de volver a casa? Es el motor de El origenInterestelarDunkerque y, en parte, de El caballero de la noche asciende.

La Odisea (2026)

Christopher Nolan detrás de cámaras de La Odisea.

Universal Pictures

Más que listar ecos y entender La Odisea como una referencia en el pasado de Nolan, sin embargo, vale la pena ver lo que esta adaptación apunta en relación con su crecimiento como artista, y lo que representa para su futuro.

Capaz de pintar los cuadros más grandes del cine y ejecutar secuencias de acción en niveles pocas veces vistos en películas modernas, Nolan no siempre es el mejor constructor de personajes. Sus grandes diseños están protagonizados por hombres atormentados –por sus acciones, errores e historial– que típicamente encuentran en su oficio, justamente la herramienta que los condenó, la única forma de volver a casa. En su primera película, Following, fue actuar como un stalker lo que alienó a Cobb. Fueron los sueños los que separaron al segundo Cobb creado por Nolan de su familia. Fue el espacio lo que sacó a Cooper (Matthew McConaughey en Interestelar) de casa. Fue Batman lo que alejó a Bruce Wayne de la normalidad. Pero es a través de esas mismas cosas que estos hombres buscan la Ítaca metafórica que un día dejaron atrás.

La complejidad con la que Nolan imagina a estos personajes, sin embargo, suele verse contradicha, si no anulada, por la insistencia del cineasta en explicar, detalle por detalle, lo que mueve a sus películas. Para los mecanismos de las películas –sueños, tiempo invertido, magia, etc.– eso puede ser didáctico, pero aun así interesante. Para los protagonistas, es un problema mayor. Presentar a una persona como tan enigmática pero desmenuzar cada uno de sus motivos y deseos es una contradicción. Nolan diseña el laberinto, pero pinta flechas apuntando a la salida.

Todo eso, creo yo, empezó a cambiar en Tenet. Su (para mí) subestimada película de acción y espionaje tiene sus diálogos expositivos, pero también adopta una actitud bien representada por una frase memorable: “no intentes entender, solo siente.” Para evolucionar como cineasta, Nolan ha ido abrazando poco a poco cada vez más esa filosofía. En Oppenheimer, una película sobre un científico totalmente incongruente, dio nuevos pasos en esa dirección. El físico de Cillian Murphy cree en ideales de izquierda pero entrega comunistas: quiere construir la bomba pero no usarla, sueña con ver el mundo de los átomos pero está atormentado porque este se manifiesta con fuego y azufre. Oppenheimer es una paradoja, pero funciona justamente por ser paradójico. Para citar Tenet de nuevo, Nolan empezó a expresar “fe en las mecánicas del mundo,” en lugar de intentar resolverlas.

Christopher Nolan Batman

Christopher Nolan entre bastidores de Batman: El Caballero de la noche

Warner Bros.

Y las mecánicas de La Odisea son totalmente contradictorias con la explicación exagerada. Después de todo, esta historia es un poema. Un canto. Cualquier traducción de ella ofrece cambios. Cualquier adaptación toma rumbos distintos. Contar La Odisea es cambiar La Odisea, y eso solo es posible porque un canto no es algo mínimamente detallado, sino un esqueleto. Un ritmo que seguir. Homero no enfoca sus energías en la descripción. Lo que importa es la esencia.

En otras palabras, si Nolan intentara injertar demasiadas justificaciones –para Odiseo, para los dioses, para Penélope– en el núcleo de este relato, se perdería. Si intentara resolver a Odiseo, un hombre que puede verse como un héroe de guerra y como el responsable de masacres y muertes, volvería al personaje menos interesante y, por extensión, limitaría el poder de la película.

Hay varias cuestiones en esta película que terminan, si no sin solución, con más de una respuesta. ¿Los actos de Odiseo son heroicos o dañinos? ¿La Ley de Zeus mantenía en pie a aquella sociedad u ofrecía excusas para algunos de sus peores actos? Hablando de las divinidades, ¿son fuerzas que buscan bendecir a sus adoradores, o seres mezquinos y vengativos?

El Nolan de antes habría terminado la película de manera binaria. O uno, o cero. Una cosa, o la otra. Es emocionante ver cómo eso le preocupa menos. Si por un lado es difícil imaginar qué tipo de proyecto puede ser mayor que La Odisea en el futuro de Nolan, por otro, esta evolución sugiere que sus mejores trabajos todavía están por venir.

Christopher Nolan

Christopher Nolan con Leonardo DiCaprio detrás de cámaras de El origen.

Warner Bros.

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