La Odisea | ¿Qué pasa con Odiseo al final de la película? Te decimos
La película de Christopher Nolan está en los cines
Tras un viaje de diez años plagado de monstruos, dioses enfurecidos y pérdidas irreparables, Odiseo finalmente regresa a Ítaca. Sin embargo, el clímax en La Odisea de Christopher Nolan, abandona la estructura de una aventura convencional para ofrecer un cierre emocional, simbólico y deliberadamente ambiguo, como en algunos de sus otros títulos.
Spoilers de La Odisea de Christopher Nolan
El arco de Odiseo
Penélope, harta de la invasión de los pretendientes, los somete a la mítica prueba de tensar el arco de Odiseo y hacer pasar una flecha a través del ojo de doce cabezas de hacha. Ninguno de los hombres es capaz de realizar la hazaña, momento en el que un mendigo (Odiseo bajo disfraz) da un paso al frente. Al tensar el arco con facilidad, su verdadera identidad queda al descubierto. Con las puertas del palacio selladas, Odiseo y Telémaco desatan una brutal carnicería contra los invasores. El líder de los pretendientes, Antínoo (Robert Pattinson), intenta organizar una línea de defensa, pero es superado.
Antes de ejecutarlo con una muerte lenta y agónica, Odiseo le da a Antínoo un último mensaje para los caídos que esperan en el Hades: promete que los honrará viajando hacia el desconocido oeste, devolviéndole a Antínoo su propia vergüenza.
¿Muere realmente Odiseo al final de la película?
Esta es la gran interrogante que Nolan deja flotando en el aire mediante una narrativa deliberadamente fragmentada. Aunque Odiseo logra erradicar la amenaza sobre su familia y restaurar el orden en su reino, el precio físico es letal. Tras la batalla, el héroe queda gravemente herido.
Mientras Telémaco asume su lugar legítimo en el trono como el nuevo rey de Ítaca, Odiseo anuncia que debe exiliarse de la isla para emprender un último viaje marítimo hacia el oeste junto a Penélope, buscando rendir tributo a los compañeros que perdió en el camino. Sin embargo, la película sugiere de forma contundente que este viaje final jamás ocurre en el plano físico.
Las idílicas imágenes posteriores de la pareja navegando en un barco hacia el horizonte oeste no representan una nueva aventura real, sino la transición pacífica de su alma hacia el más allá. Penélope le otorga a su esposo moribundo la narrativa de paz que él necesitaba escuchar antes de partir.
En los instantes finales, la película nos regresa al momento de la caída de Troya y la destrucción del caballo de madera. Con este cierre circular, Christopher Nolan refuerza el gran tema metaficcional de la obra (introducido desde el inicio por el personaje del Bardo de Travis Scott): los hombres mueren y los imperios caen, pero sus historias y sus almas sobreviven eternamente a través del mito, las canciones y las generaciones de contadores de historias.