La primera canción que usan para destruir el Upside Down es "When Doves Cry" de Prince, un artista que se caracterizó por ceder poco sus derechos musicales.
Mientras que la segunda canción también es de Prince y es una versión arreglada de "Purple Rain", también de Prince.
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Matt Duffer, el cocreador, reveló recientemente sobre la canción del final que es una pieza musical que nunca antes había sido utilizada en un programa de televisión.
Este fue un obstáculo que el éxito de Kate Bush ayudó a derribar. La reaparición de "Running Up That Hill" en 2022, la cual regresó al número 1 en el Reino Unido y al Top 10 en Estados Unidos 37 años después de su lanzamiento original, demostró el valor de la plataforma Netflix. Según Duffer, bajo "circunstancias normales," no se les habría permitido obtener estos derechos, lo que hace de esta adquisición una verdadera hazaña.
Así fue Stranger Things
La serie es ambientada en la década de los 80, en el pequeño pueblo ficticio de Hawkins, Indiana. Comienza con la misteriosa desaparición de un niño llamado Will Byers y la aparición simultánea de una niña con poderes telequinéticos conocida como "Once" (Eleven), quien ayuda a los amigos de Will a buscarlo mientras descubren experimentos gubernamentales secretos y una dimensión aterradora llamada el Upside Down.
Fue creada por los hermanos Matt y Ross Duffer y se estrenó a nivel mundial en la plataforma de Netflix el 15 de julio de 2016. Gran parte del éxito arrollador de la serie reside en su impecable factor nostalgia, rindiendo un homenaje constante a la cultura pop de los años 80 y a las obras de figuras icónicas como Steven Spielberg, Stephen King y John Carpenter.
La combinación de una estética retro muy cuidada, una banda sonora cargada de sintetizadores y un elenco juvenil con una química excepcional logró cautivar tanto a las audiencias que vivieron esa época como a las nuevas generaciones. Además, su habilidad para mezclar el drama adolescente con el horror sobrenatural y el misterio detectivesco creó una fórmula adictiva que fomentó el fenómeno del "binge-watching" o maratones de visualización.