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El testigo | La historia real que inspiró la miniserie de Netflix

El caso de Rachel Nickell

Omelete
3 min de lectura
Lopez Aguirre
08.06.2026, a las 18H26.
Actualizado en 08.06.2026, a las 18H59
El testigo | La historia real que inspiró la miniserie de Netflix

A casi 35 años de la tragedia ocurrida en 1992, la producción de la miniserie El testigo —que contó con el apoyo y consultoría directa de los sobrevivientes— aborda no solo el brutal asesinato de una joven madre en un parque público a plena luz del día, sino el infierno posterior que vivieron su pareja, André Hanscombe, y su pequeño hijo, Alex, quien fue el único testigo del crimen con tan solo dos años de edad.

La historia real de El testigo

El 15 de julio de 1992, la modelo británica Rachel Nickell, de 23 años, paseaba a su perro por el parque Wimbledon Common, en el suroeste de Londres, acompañada de su hijo Alex. De la nada, un hombre salió de los arbustos, la agredió sexualmente y la apuñaló 49 veces antes de darse a la fuga. Alex fue encontrado por otros visitantes del parque, cubierto de sangre y aferrado al cuerpo sin vida de su madre. 

La presión social y el acoso de la prensa sensacionalista asfixiaron a la Policía Metropolitana de Londres, llevándolos a cometer errores catastróficos. Interrogaron a 32 hombres y se obsesionaron con un único sospechoso: Colin Stagg, un hombre desempleado cuyo único "delito" era pasear a su perro de forma habitual por el mismo parque.

Sin una sola prueba forense que lo vinculará a la escena, la policía montó la Operación Edzell, una polémica "trampa de miel" (honey trap). Utilizaron a una oficial encubierta para entablar una relación por correspondencia con Stagg e intentar manipularlo para que confesara el crimen.

Stagg pasó 14 meses tras las rejas en custodia hasta que, en 1994, un juez desestimó el caso de forma contundente, calificando los métodos policiales como "engañosos y de la peor calaña". Stagg fue absuelto y posteriormente compensado con más de £700,000 por el error del Estado, pero el verdadero asesino seguía suelto.

Diez años más tarde, la captura del asesino

El caso permaneció congelado durante una década. No fue sino hasta el año 2002 cuando las herramientas avanzadas de perfilado de ADN permitieron examinar de nuevo la ropa de Rachel Nickell. Los científicos encontraron una muestra que arrojó un resultado definitivo: el verdadero culpable era Robert Napper.

Al momento de ser identificado, Napper ya se encontraba recluido de por vida en el hospital psiquiátrico de Broadmoor. Había sido condenado por una serie de violaciones iniciadas en 1989 y por el brutal doble asesinato de otra madre, Samantha Bisset, y su hija Jazmine de 4 años, cometidos en 1993 (un año después de matar a Rachel). Finalmente, Napper confesó el crimen de Nickell y fue condenado formalmente en 2008.

¿Dónde están André y Alex Hanscombe hoy?

Para escapar del acoso mediático y de la "demónica" presión de la policía —que hacía a Alex revivir su peor día una y otra vez durante los interrogatorios—, André tomó a su hijo y emigró primero a una zona rural de Francia y posteriormente a España.

Hoy en día, Alex trabaja como profesor de yoga y, en 2017, escribió el libro de memorias Letting Go (en el cual se basa la serie de Netflix) para procesar su pérdida. 

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