Después de cinco años, una serie de libros principales, tres temporadas y un spin-off, Bridgerton ya sabe lo que funciona para su fiel audiencia de Netflix y, al menos en los primeros cuatro episodios de la cuarta temporada, la serie no siente la necesidad de innovar. Precisamente por eso, el Volumen 1 funciona tan bien.
En la cuarta temporada de la serie, le toca a Benedict (Luke Thompson) encontrar el amor. Al igual que en el libro de Julia Quinn, la historia tiene un aire a Cenicienta cuando una dama llama su atención en el baile de máscaras organizado por su madre. Ambos conectan al instante, pero ella debe irse al dar la medianoche, sin decir su nombre y dejando como único rastro uno de sus guantes.
Desde el inicio, uno de los mayores aciertos de la temporada es la incorporación de Yerin Ha como Sophie Baek, la nueva protagonista. Tras la máscara, Sophie es la hija ilegítima de un noble, quien, tras su muerte, quedó bajo el dominio de su madrastra y terminó convertida en su doncella. Yerin transmite la ingenuidad del personaje de manera sencilla, fascinada por los pequeños detalles del baile que ve por primera vez, pero al mismo tiempo demuestra su fortaleza al enfrentarse a su madrastra, Araminta Gun (Katie Leung).
Las historias paralelas siguen presentes, pero la serie se da el tiempo necesario para que los protagonistas se conozcan, encuentren intereses en común y comiencen a enamorarse el uno del otro. Esto ocurre tanto en la relación de Benedict con la Dama de Plata como, especialmente, cuando conoce “solo” a la criada Sophie, sin darse cuenta de que ambas son la misma persona.
Tal como prometió la showrunner Jess Brownell durante la promoción, la cuarta temporada es, hasta el momento, la más fiel al libro en el que se basa, al menos en lo que respecta a la pareja protagonista. Sin embargo, también cabe destacar que todas las novedades que introduce la serie resultan una grata sorpresa.
La cuarta temporada mantiene a la pareja del tercer año, Colin (Luke Newton) y Penélope (Nicola Coughlan), más presente que en entregas anteriores, e incluso encuentra una buena solución para mantener activa a Lady Whistledown después de haber sido identificada. Además, incluye algunas escenas creadas como un regalo para los fans.
En cuanto a las historias paralelas, resulta interesante ver a Violet (Ruth Gemmell) explorando un nuevo tipo de amor, mientras que Francesca (Hannah Dodd) y John Stirling (Victor Alli) enfrentan los desafíos de su primer año de matrimonio. Sin embargo, lo más destacado son las conversaciones sobre la amistad que profundizan aún más la relación entre Lady Danbury (Adjoa Andoh) y la reina Charlotte (Golda Rosheuvel), así como el enfoque que se le da a los sirvientes que trabajan incansablemente para sostener la alta sociedad.
En tan solo unas pocas escenas se percibe la complicidad entre ellos, y la serie aprovecha la oportunidad para señalar y criticar de forma directa las malas condiciones laborales que algunos enfrentan. Si la segunda parte profundiza aún más en esta línea, sin perder el foco en Benedict y Sophie, podríamos estar ante una de las mejores temporadas de Bridgerton.