Netflix vuelve a apuntar directo al corazón del público joven adulto con Bailando sobre hielo (Finding Her Edge). Ambientada en el competitivo mundo del patinaje artístico, la producción mezcla romance, rivalidad y drama familiar, llenando el vacío que dejaron fenómenos como The Summer I Turned Pretty.
Todo sobre Bailando sobre hielo
La serie sigue a Adriana Russo (Madelyn Keys), una ex prodigio del hielo que regresa a competir tras la muerte de su madre, una campeona olímpica. Su motivación no es la gloria, sino salvar la pista familiar, al borde de la quiebra.
El gran gancho narrativo es su triángulo amoroso. Por un lado está Brayden Elliot (Cale Ambrozic), su nuevo compañero de patinaje: carismático, arrogante y parte de un romance falso diseñado para atraer patrocinadores. Por el otro, Freddie O’Connell (Olly Atkins), su primer amor y ex compañero, que reaparece con cuentas pendientes y una nueva pareja sobre el hielo. La tensión romántica se construye tanto dentro como fuera de la pista, donde fingir sentimientos se vuelve peligrosamente real.
Más allá del romance, Bailando sobre hielo destaca por su núcleo familiar. Las hermanas Russo representan distintas formas de presión: Elise, obsesionada con la perfección; Maria, rebelde y cansada del legado familiar; y Will, el padre campeón olímpico que intenta sostener un imperio emocionalmente roto. Este conflicto interno eleva la serie más allá del drama juvenil tradicional.
Con ocho episodios de ritmo ágil, escenarios invernales auténticos y una vibra que combina Ice Princess con romances adolescentes de alto voltaje, Bailando sobre hielo no se trata solo de ganar medallas, sino de descubrir hasta dónde se puede llegar sin perderse a uno mismo en el proceso.