Super Mario Galaxy: La película | Es un ganar-ganar para Universal y Nintendo
Yoshi, Bowser Jr y Fox McCloud llegan al universo de Mario
Nintendo es, probablemente, la marca de entretenimiento por la que cualquier estudio de Hollywood hoy en día estaría babeando por obtener sus derechos; en el caso de Universal Pictures, esta relación parece un "ganar-ganar". Por un lado, el legendario estudio posee los parques en Estados Unidos y Japón, donde precisamente inauguraron hace unos años Super Nintendo World, una sección que dota de vida a los icónicos escenarios de los juegos de Mario y otras franquicias igual de emblemáticas como Donkey Kong o Yoshi.
Por otro lado, Nintendo dejó atrás el caótico live-action de los 90 y finalmente encontró en Illumination al estudio de animación capaz de lidiar con una franquicia de gran tamaño —no en vano son los encargados de los pequeños seres amarillos llamados Minions—, logrando una animación muy cercana a la estética de los videojuegos del gigante japonés.
La historia nos presenta nuevamente a Mario y Luigi en su vida dentro del Reino Champiñón. Es el cumpleaños de la princesa Peach, pero es secuestrada por un nuevo villano: Bowser Jr. El heredero del imperio Bowser está dispuesto a rescatar a su padre y, de paso, crear un arma que destruirá el universo (aunque surge la duda de por qué alguien querría destruir el lugar donde también vive).
Naturalmente, la película introduce nuevos personajes como Rosalina y Fox McCloud. El segundo brilla mucho más que la primera, quien literalmente se convierte en la "damisela en desgracia" que solo espera ser rescatada en el castillo. Mientras tanto, el piloto más audaz de la galaxia ayuda a nuestros héroes a llegar a donde lo necesiten en su icónica nave Arwing, introducida originalmente en el Super Nintendo.
En una masterclass de los creadores de South Park, Trey Parker y Matt Stone, mencionaron su proceso para escribir: si la historia de un guion se construye a base de "y luego esto pasa... y luego esto pasa", la trama será aburrida; en cambio, una historia interesante se logra con "y por esto pasa lo siguiente..." o "pero eso hace que pase esto...". En el caso de Super Mario Galaxy, la historia tiende a caer en el primer escenario.
La trama se construye para mostrarnos secuencias de acción divertidas, como Peach peleando contra cientos de ninjas. Se mantiene una estructura cercana a los videojuegos, lo cual conserva ese espíritu dentro de la película, pero por momentos se siente como un mero pretexto para abandonar la cinemática y comenzar a "jugar", es decir agarrar el control, ser Peach y comenzar a pelear. Esto no es necesariamente malo, pues ha sido la estructura de los videojuegos por décadas, pero en el terreno cinematográfico a veces se percibe gratuito.
Al final, Super Mario Galaxy es una película que, al igual que la primera parte, deleitará a los fans de los hermanos Mario, Peach, Bowser y ahora Yoshi, quien hace su entrada triunfal. Sin embargo, nuevamente te deja con ganas de llegar a casa, tomar el control de tu Switch, Wii o incluso N64, Super Nintendo o NES —si todavía los conservas— y jugar, o incluso de planear un viaje a Super Nintendo World en los parques de Universal Studios. Aunque esto podría parecer negativo para una película, pensándolo bien, es un negocio redondo: un "ganar-ganar" para Universal y Nintendo.