Boda sangrienta 2 logra darle una muy buena continuidad a la saga
Luego de casi 7 años, la película sigue igual de fresca y más divertida con las diferentes formas de matar
Pasaron casi 7 años del estreno de Boda sangrienta (Ready or Not, 2019), un éxito inesperado que costó cerca de 10 millones de dólares y facturó, a nivel global, 60. La secuela estaba casi garantizada, pero llegó la pandemia y cambió los planes de la industria en general.
Matt Bettinelli y OlpinTyler Gillett, directores, aprovecharon ese tiempo para explorar otros horizontes dentro del mismo género: dos Scream y Abigail, entro otros proyectos. Este recorrido le dio suficiente espalda para continuar con su saga, pero esta vez con más presupuesto y talento de lujo.
Entre los que se sumaron están Elijah Wood, David Cronenberg, Sarah Michelle Gellar, Kathryn Newton, Shawn Hatosy y más. Todos ellos aparecieron en esta continuación que comienza inmediatamente terminó la primera entrega.
Luego de que Grace (Samara Weaving) escapa de su noche de bodas, donde toda la familia política intentó asesinarla, ella termina internada y vuelve a ver a su hermana, interpretada por Newton. Pero ambas, casi sin ponerse de acuerdo por una vieja disputa, terminan otra vez dentro del juego a muerte. Esta vez con la familia ampliada en una secta de clase alta.
Grace es secuestrada al salir del hospital y obligada a jugar una versión masiva y más peligrosa contra varias familias poderosas que buscan matarla para proteger su reputación y poder. El alto consejo, en este caso, deberá cazar a las dos hermanas y así elegir a su nuevo líder de este grupo elitista que está administrado por el personaje de Elijah Wood.
No hay mucha sorpresa para los seguidores de la primera entrega. El juego solo se amplía en personajes, herramientas y rituales. Es un film gore y mucho humor negro donde las dos jóvenes intentarán impedir que las mate esta secta de formas muy... divertidas (para el espectador). Desde juegos ingeniosos a delirantes giros entre los captores, todos suman a las casi dos horas de película.
Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett demostraron que no fue casualidad la primera entrega y, mucho menos, que hayan podido dirigir dos entregas de Scream. Sangre, percanses, buenas muertas y, sobre todo, ingeniosas. Posiblemente de para una tercera entrega si los números acompañan, pero esta segunda se sintió un gran cierre, algo manchado de rojo, pero bueno al fin.